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Ergonomía

¿Qué es la Ergonomía?

La ergonomía, término derivado de las palabras griegas «ergon» (trabajo) y «nomos» (leyes), se reconoce como la ciencia del trabajo y, en sentido amplio, como el estudio sistemático de las interacciones entre los seres humanos y los distintos componentes de sistemas complejos (Hutchings, 2014) (J & Gantham.P, 2024). 

Tabla de contenido

El Contexto de la Ergonomía

En este marco, la Ergonomía se centra tanto en la comprensión de las capacidades y limitaciones humanas como en la manera en que estas influyen en el diseño, la operación y la evaluación de los sistemas. 

La ergonomía abarca el diseño y la disposición de equipos, sistemas y puestos de trabajo con el propósito de optimizar de forma simultánea el bienestar de las personas y el rendimiento global del sistema (Nthubu, 2017) (Vats et al., 2023); de esta manera complementa este campo. También se conoce como factores humanos, denominación que enfatiza el papel central de las personas en el diseño, funcionamiento y desempeño de los sistemas (J & Gantham.P, 2024).

La ergonomía como ciencia

La ergonomía se define habitualmente como la «ciencia del trabajo» y se centra en el estudio sistemático de la interacción entre los seres humanos y sus entornos laborales, con el propósito de garantizar la compatibilidad entre las capacidades humanas y las exigencias de las tareas y los contextos donde se ejecutan (Hutchings, 2022) (Nag & Gite, 2019). En este sentido, se reconoce como una disciplina científica que analiza de manera rigurosa las capacidades y limitaciones de las personas, y aplica dicho conocimiento para optimizar los sistemas y entornos de trabajo, promoviendo condiciones seguras, eficientes y saludables (Yulius et al., 2021) (Silva et al., 2023). Además, la ergonomía recurre a métodos científicos para evaluar y mejorar el diseño de los puestos de trabajo y, por tanto, emplea herramientas como el análisis ergonómico y el análisis temporal REFA, mediante los cuales se identifican ineficiencias, se priorizan problemas y se formulan intervenciones orientadas a su corrección (Kábele & Edl, 2021).

La ergonomía como disciplina

Históricamente, la ergonomía ha evolucionado como una disciplina diferenciada que integra conocimientos provenientes de diversos campos con el fin de abordar de manera sistemática los factores humanos presentes en los entornos laborales (Torres & Rodríguez, 2021) (Ojeda, 2024). En particular, esta disciplina se ocupa del diseño de sistemas de trabajo centrados en el ser humano, enfatizando la necesidad de comprender en profundidad las interacciones entre las personas, las máquinas y los entornos físicos y organizacionales donde se desempeñan (J & Gantham.P, 2024). De este modo, la ergonomía no solo formula principios orientados al diseño y rediseño de tareas, herramientas y espacios, sino que también propone criterios para la organización del trabajo. Así, su aplicación en distintos sectores productivos contribuye a mejorar la productividad, reducir errores y favorecer la salud y el bienestar de los trabajadores, lo que evidencia su relevancia práctica como disciplina científica aplicada (Silva et al., 2023).

Naturaleza interdisciplinaria

La ergonomía se caracteriza por una naturaleza marcadamente interdisciplinaria, ya que articula aportes de la ingeniería, la psicología, la higiene ocupacional y otras ciencias afines con el propósito de generar soluciones integrales para el diseño de puestos, equipos y sistemas de trabajo (Hutchings, 2022) (J & Gantham.P, 2024). Gracias a este enfoque, la disciplina puede responder a problemas complejos que requieren comprender simultáneamente aspectos físicos, cognitivos, organizacionales y sociales. Asimismo, su perspectiva interdisciplinaria facilita la incorporación de nuevos desarrollos provenientes de campos relacionados, como los estudios de factores humanos o las propuestas de ergonomía orientada a la actividad, que permiten analizar el trabajo real más allá de las prescripciones formales (Torres & Rodríguez, 2021). En consecuencia, la ergonomía se mantiene en permanente actualización y se adapta a los cambios tecnológicos, productivos y demográficos, consolidándose como un campo dinámico y en expansión.

Objetivo de la Ergonomía

La ergonomía tiene como objetivo central optimizar la seguridad, la comodidad y la productividad mediante el diseño de entornos de trabajo que se ajusten de manera sistemática a las capacidades y limitaciones humanas. Para ello, resulta indispensable una comprensión integral de los factores humanos, que incluya la antropometría, la biomecánica y la psicología cognitiva, a fin de configurar sistemas, tareas y herramientas que disminuyan la carga física y mental. En este sentido, la ergonomía no se limita al diseño de puestos individuales, sino que se integra en la organización del trabajo, en los procesos y en las tecnologías utilizadas. Como consecuencia, su adecuada incorporación en los sistemas productivos se considera un componente clave para la prevención de riesgos laborales, la reducción de errores y la mejora del desempeño organizacional. De este modo, la ergonomía contribuye de forma directa a la salud de los trabajadores y, simultáneamente, a la eficiencia global de las organizaciones.

Clasificación de la Ergonomía

Se distinguen tres subdisciplinas principales: macroergonomía, mesoergonomía y microergonomía, cada una centrada en distintos niveles de análisis, que abarcan desde la estructura organizativa hasta las tareas individuales. Esta clasificación permite abordar los problemas ergonómicos de manera jerárquica e interrelacionada, de modo que se consideren tanto los factores organizativos y sociales como las demandas específicas de las tareas. En consecuencia, se favorece un enfoque integral e interdisciplinario para la mejora de los sistemas de trabajo, lo que contribuye a incrementar la seguridad, la salud ocupacional, la eficiencia operativa y la calidad de los resultados, así como a promover condiciones laborales que apoyen la sostenibilidad del desempeño humano en el tiempo.

Macroergonomía
La macroergonomía se ocupa del diseño, la evaluación y el mejoramiento de los sistemas de trabajo a nivel organizacional, empleando un enfoque descendente, intermedio y ascendente que busca armonizar la estructura formal de la organización con sus características sociotécnicas («Trends in Macroergonomics Applications f…», 2021) (Derenevich et al., n.d.). En este sentido, aborda el sistema sociotécnico en su conjunto, integrando dimensiones organizativas, sociales y culturales para optimizar el desempeño institucional y el bienestar de las personas (Derenevich et al., n.d.) (Jasiak, n.d.). La aplicación de la macroergonomía comprende el análisis, el diseño, la implementación, el control y la evaluación de los sistemas de trabajo, con énfasis en mejorar la calidad, la salud ocupacional, la seguridad, la productividad y la eficiencia, de manera coherente con los objetivos estratégicos de la organización (Sistem et al., 2023).

Mesoergonomía
La mesoergonomía actúa como un nivel intermedio que vincula la macroergonomía con la microergonomía, al centrarse en estructuras organizativas de rango medio, tales como áreas, unidades o departamentos, especialmente en organizaciones con esquemas jerárquicos escalonados, donde los departamentos se subdividen en múltiples secciones (Panjaitan et al., 2021). Aunque esta subdisciplina no ha alcanzado el mismo grado de reconocimiento ni de aplicación que la macroergonomía y la microergonomía, desempeña un papel fundamental para asegurar que los cambios definidos a nivel macro se traduzcan en intervenciones efectivas en el nivel micro (Panjaitan et al., 2021). En consecuencia, la mesoergonomía exige comprender los factores que influyen simultáneamente en los niveles organizacional y de tarea, lo que posibilita un enfoque más integrado y coherente para la identificación, priorización y resolución de problemas ergonómicos (Panjaitan et al., 2021).

Microergonomía
La microergonomía se centra en el diseño y la evaluación de estaciones de trabajo, herramientas y tareas individuales, con el propósito de optimizar la interacción entre las personas y su entorno laboral inmediato («Trends in Macroergonomics Applications f…», 2021). Este enfoque incluye el análisis detallado de tareas, la ingeniería de usabilidad y la consideración de marcos cognitivos que permiten identificar y mitigar problemas ergonómicos específicos en el nivel de ejecución operativa (Pasupuleti, 2024). De este modo, la microergonomía resulta esencial para reducir la incidencia de trastornos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo, así como para mejorar la seguridad, la comodidad y la salud física y mental de los empleados, favoreciendo entornos laborales más seguros, productivos y sostenibles en el tiempo (Narendra, n.d.).

Tipos de Ergonomía

La Asociación Internacional de Ergonomía propone un enfoque holístico que integra de manera articulada los factores físicos, cognitivos, organizativos y sociotécnicos, en lugar de limitarse a dominios aislados, con el fin de comprender de forma integral la interacción persona–sistema(Derenevich et al., n.d.) (Derenevich et al., n.d.). En este marco, la ergonomía se reconoce como un campo multidisciplinario orientado a optimizar la relación entre los seres humanos y sus entornos de trabajo para mejorar simultáneamente la productividad, la seguridad y el bienestar. Tradicionalmente, se estructura en tres dominios principales: ergonomía física, cognitiva y organizacional. Cada uno aborda dimensiones específicas del entorno laboral y de la interacción humana, aunque, en conjunto, buscan configurar sistemas de trabajo más seguros, eficientes y sostenibles. En consecuencia, el análisis articulado de estos dominios permite comprender mejor sus aplicaciones prácticas y su contribución al diseño de espacios de trabajo armoniosos, resilientes y adaptados a las capacidades y limitaciones de las personas.

Ergonomía física
La ergonomía física se centra en las respuestas del cuerpo humano frente a las exigencias físicas y fisiológicas derivadas del trabajo, por lo que se orienta al diseño de espacios, herramientas y tareas que se ajusten a las capacidades y limitaciones de los trabajadores. En particular, busca prevenir los trastornos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo (WRMSD), frecuentes en contextos laborales donde predominan posturas forzadas, movimientos repetitivos y manipulación de cargas, lo que exige un diseño cuidadoso de sillas, herramientas y máquinas(Mishra & Narendra, 2019) (Narendra, n.d.). Además, los avances recientes en este dominio incluyen la automatización de tareas repetitivas y la incorporación de tecnologías digitales que optimizan la manipulación manual en sectores como la logística y el transporte, favoreciendo una disminución de la carga física y del riesgo de lesión(«Ergonomics – New Insights [Working Title…», 2023).

Ergonomía cognitiva
La ergonomía cognitiva se orienta al estudio de los procesos mentales involucrados en la interacción humano–sistema, tales como la percepción, la atención, la memoria, el razonamiento y la respuesta motora, los cuales condicionan la forma en que las personas interpretan la información y actúan frente a las demandas del trabajo. Su propósito principal es reducir la carga mental y favorecer una toma de decisiones más segura y eficiente, por ejemplo mediante herramientas de realidad aumentada y modelos virtuales que optimizan la interfaz hombre–máquina(«Practical application of human factors a…», 2022) («Practical application of human factors a…», 2022). De manera complementaria, este dominio incorpora estrategias de formación y evaluación del rendimiento orientadas a gestionar el estrés, mejorar las habilidades de los trabajadores y promover un desempeño más consistente y confiable en diferentes contextos productivos(Riascos et al., n.d.).

Ergonomía organizacional
La ergonomía organizacional aborda la optimización de los sistemas sociotécnicos, incluyendo estructuras, políticas, procesos de gestión y formas de organización del trabajo. Este dominio hace énfasis en la integración sistemática de los factores humanos en la cultura organizacional, de modo que las prácticas de dirección, comunicación y participación favorezcan entornos más seguros, saludables y productivos(Riascos et al., n.d.). Así, se promueve la alineación entre objetivos organizacionales y necesidades de las personas, lo que implica revisar estilos de liderazgo, distribución de roles, canales de información y mecanismos de mejora continua. En este contexto, el desarrollo de sistemas de producción híbridos, en los que humanos y máquinas colaboran estrechamente, se reconoce como una tendencia emergente que exige rediseñar procesos, redefinir competencias y establecer nuevos criterios de coordinación y control(«Ergonomics – New Insights [Working Title…», 2023).

La Ergonomía y el Sistema de Trabajo

La ergonomía es un campo multidisciplinario orientado a optimizar la interacción entre las personas y los diferentes elementos de su entorno de trabajo, incluidos sistemas, máquinas, equipos, herramientas y productos. Su objetivo central consiste en mejorar la seguridad, la comodidad y la productividad mediante el diseño de entornos que se ajusten de manera adecuada a las capacidades y limitaciones humanas. Para ello, resulta necesario integrar conocimientos sobre factores humanos, antropometría, biomecánica y psicología cognitiva, de modo que se configuren sistemas que reduzcan la tensión física y mental. En consecuencia, la ergonomía no se limita al ajuste postural o al rediseño de puestos, sino que abarca la organización global del trabajo y la forma en que las personas interactúan con la tecnología y el ambiente. De este modo, la integración sistemática de la ergonomía en los sistemas de trabajo es crucial para disminuir los riesgos laborales y mejorar el desempeño organizacional.

Ergonomía y sistemas de trabajo

La aplicación de la ergonomía en los sistemas de trabajo busca asegurar que las tareas se ajusten a las capacidades de los trabajadores, optimizando así su bienestar y su productividad. En este sentido, el diseño de tareas, puestos y entornos laborales debe orientarse a que sean seguros, cómodos y eficaces para el uso humano (Mishra & Narendra, 2019) (Narendra, n.d.). Además, la ergonomía considera tanto las características físicas como las demandas cognitivas del trabajo, de manera que se eviten sobrecargas, errores y fatiga. En industrias donde predomina el trabajo manual, como la producción de tofu, resulta especialmente relevante evaluar y mejorar las posturas laborales, así como reducir los riesgos asociados con actividades repetitivas y posturas antinaturales (Yulius et al., 2021). Por tanto, la ergonomía contribuye a estructurar sistemas de trabajo más sostenibles, en los que la organización de las tareas y los tiempos se alinea con las capacidades reales de los trabajadores.

Ergonomía en el diseño de máquinas y equipos

El diseño de máquinas y equipos debe incorporar de forma explícita los principios ergonómicos para garantizar su compatibilidad con las capacidades físicas y cognitivas de las personas usuarias. En particular, la disposición de los controles y las pantallas ha de facilitar la percepción rápida de la información y la toma de decisiones, reduciendo la carga mental y el riesgo de errores (Strasser, 2021). Asimismo, el diseño ergonómico de herramientas y equipos permite disminuir de manera significativa la prevalencia de trastornos musculoesqueléticos y mejorar la eficiencia operativa, ya que reduce las exigencias fisiológicas y los esfuerzos innecesarios de los trabajadores (Ramírez-Cárdenas, 2023) (Pérez, 2020). Si los dispositivos se ajustan a la antropometría y a los rangos de movimiento seguros, es posible prevenir movimientos forzados, vibraciones excesivas y fuerzas de agarre elevadas. En consecuencia, la integración de criterios ergonómicos en la ingeniería de máquinas y equipos constituye una estrategia clave para la prevención de lesiones y la mejora del rendimiento.

Ergonomía y entorno laboral

El entorno físico de trabajo, en el que se incluyen factores como la iluminación, el ruido, la temperatura y la humedad, ejerce una influencia decisiva sobre la salud, el bienestar y la productividad de los trabajadores. Las intervenciones ergonómicas buscan configurar ambientes que respondan a las necesidades y expectativas de las personas, de modo que se favorezcan la satisfacción y el desempeño (Greco, 2022). Así, la regulación de niveles de ruido, la adecuación de la iluminación a las tareas visuales y el control de las condiciones térmicas son componentes fundamentales de un entorno seguro y confortable. En la industria aeroespacial, por ejemplo, diversas evaluaciones ergonómicas han conducido al rediseño de estaciones de trabajo y equipos, con el propósito de eliminar factores de riesgo y mejorar tanto la seguridad como la productividad de los trabajadores (Ramírez-Cárdenas, 2023). Por ello, la ergonomía del entorno físico se integra de forma complementaria con la ergonomía de tareas y equipos, configurando sistemas laborales más saludables.

Ergonomía y la Seguridad y Salud en el Trabajo

La ergonomía constituye un componente esencial de la salud y la seguridad en el trabajo, dado que se orienta a reducir los trastornos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo (WRMSD) y otras enfermedades profesionales. Este propósito se alcanza mediante programas de formación ergonómica, procesos de sensibilización y la implementación sistemática de soluciones ergonómicas en los distintos niveles de la organización (Mishra & Narendra, 2019) (Ayu et al., 2024). Además, la compatibilidad entre las capacidades humanas y las exigencias laborales se reconoce como un principio ergonómico central, que contribuye tanto a la prevención de enfermedades profesionales como a la mejora del rendimiento global del sistema (Strasser, 2021). Si las demandas físicas y cognitivas se mantienen dentro de límites tolerables, se reducen la fatiga, los errores y el ausentismo, y se favorece la sostenibilidad del trabajo en el tiempo. En síntesis, la ergonomía se consolida como una herramienta estratégica para la promoción de la salud ocupacional y el fortalecimiento de la productividad.